fotos de anal
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paranormal en su mirada, a veces desentendida , a veces profunda. La sigo
besando, deslizando mis labios por su suave piel, por su plano vientre, tan
suave, tan mágico, introduzco de poco la lengua en el orificio de su ombligo,
escucho sus gritos de placer, sus constantes gemidos. Siento entonces volar,
volar a miles de kilómetros del lago, flotar, flotar con ella, con sus gemidos y
labios gustosos, con su mirada extraña y completamente aturdidora. Luego de
intentarlo, creo encontrar el punto G, el núcleo de sus constantes gritos
orgasmicos, el eje de sus gesticulaciones, de sus miradas ahora suaves, tiernas.