fotos anal
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Hablamos de sus fantasías y de las mías sin atreverme a decirla que mi mas ferviente fantasía era ella. Pasaban las horas volando escuchando su dulce voz y mirando aquellos maravillosos ojos, llego la hora de comer y nos fuimos a un lujoso restaran de la zona, entre plato y plato y copita de vino sentí hervir mi sangre y la imperiosa necesidad de contarla todo lo que la deseaba.