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Mis labios bajan flemáticamente, pasan por el cuerpo de una de ellas, por su cuello y pecho, besan dulcemente los pezones, rosas, excitantes, sienten entonces la suavidad de ellos, los gemidos de ella; ruido raro, susurrando ideas en código desconocido, induciendo conceptos en su forma de mirar, de tocar. La miro de nuevo, de su rostro destella una hermosura imposible de describir, un aura distinto, una energía